Orquest impulsa al máximo la rentabilidad del negocio a través de la planificación óptima de empleados y la automatización.
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Oct 27 2026
El mapa laboral de América Latina está cambiando. Millones de colaboradores en la región ya trabajan, o pronto trabajarán, menos horas a la semana. La reducción de jornada laboral se celebra como un avance histórico para la conciliación. Pero esconde una asimetría: los equipos trabajarán menos horas, mientras las tiendas y los restaurantes mantendrán intactos sus horarios de apertura y, con ellos, su carga de trabajo.
Esa ecuación ocupa hoy a las direcciones de operaciones del retail y la restauración. Cada hora que un colaborador deja de trabajar tiene que cubrirse para que el servicio no se resienta. Contratar más o recurrir a horas extra es la respuesta obvia, y también la más cara. La alternativa es menos evidente: repartir mejor cada hora que queda.
Colombia ya está en 42 horas semanales, tras una bajada gradual que empezó en 2023. Chile está también en 42 y llegará a 40 en 2028. México aprobó un calendario para pasar de 48 a 40 horas de forma progresiva hasta 2030, con las primeras bajadas a partir de 2027. Y Brasil acaba de dar el paso más brusco: el Senado aprobó en octubre el fin de la escala 6×1, que afecta a unos 15 millones de trabajadores. En 60 días, la jornada máxima baja de 44 a 42 horas. En 14 meses, a 40.
Cada país tiene sus plazos, sus reglas de transición y sus convenios. Pero en todos ocurre lo mismo: el horario que funcionaba el año pasado deja de servir, y hay que rehacerlo en cada tienda y cada restaurante, con equipos que ya no pueden trabajar las mismas horas.
Ante menos horas por persona, la mayoría de las empresas suelen enfrentarse a dos desafíos.
El primero es contratar más. En un sector con alta rotación y mercados laborales cada vez más tensos, es más difícil y más caro de lo que parece. En Brasil, Fecomércio estima un costo adicional de 1.400 millones de reales al mes solo en comercio y servicios. La Confederación Nacional del Comercio advierte de una presión inflacionaria de al menos el 13%, que podría llegar al 24% en estados de pleno empleo donde las empresas compitan por el mismo personal.
El segundo es tirar de horas extra. Resuelve el turno de hoy, pero dispara la factura y choca con los nuevos límites legales.
Y hay un tercer desafío, menos visible: cargar a los equipos con el mismo trabajo en menos tiempo. Es justo lo contrario de lo que la reforma busca, y suele terminar en desgaste y más rotación.
Si cada persona trabaja menos horas, cada hora planificada tiene que estar donde de verdad se necesita. Esa es la lógica de la tercera salida: no aumentar las horas, sino colocarlas mejor.
La inteligencia artificial de Orquest prevé la demanda cuarto de hora a cuarto de hora, en cada tienda y cada restaurante, y genera los horarios óptimos para tener el equipo justo en cada franja. Lo hace cumpliendo leyes, contratos, descansos y preferencias de los colaboradores. Y cuando la ley cambia, como está cambiando ahora, la planificación se adapta con ella.
Esa capacidad de adaptación es la que más pesa cuando la regla del juego se mueve. “Orquest tiene en cuenta las diferentes legislaciones laborales en más de 20 países”, dijo Darío Luksemberg, director corporativo de Recursos Humanos de Arcos Dorados.
El punto de partida es la precisión de la previsión. Si la proyección acierta, todo lo demás encaja. “La asertividad de la proyección para que me dé el posicionamiento correcto y, por otro lado, tener la agilidad y la experiencia de usuario dentro del restaurante”, explicó Carla Turturro, del área de People de Arcos Dorados, sobre lo que más valora.
Arcos Dorados, el mayor franquiciado de McDonald’s en el mundo, planifica así a más de 60.000 colaboradores. El resultado: una reducción de entre el 1% y el 2% en el costo laboral y 2,7 millones de dólares de ahorro al año.
No es un caso aislado. Hoy empresas de retail y restauración planifican con Orquest en más de 90 países, cada una con las reglas laborales de su mercado. Marcas como McDonald’s, KFC y Kiabi organizan así a sus equipos.
La reducción de jornada laboral es la tendencia en toda la región. Lo que decide si el negocio lo nota en sus costos, o en su servicio, es cómo se planifica cada hora que queda.